La vie en rose, la entrega...
Hace unos días fui a ver una película: La vie en rose. No, nadie baila en ella. Bueno, sí bailan… cuando están borrachos sumidos en un intento por ahogar sus penas, cuando tienen que seducir a alguien por dinero para sobrevivir o incluso cuando se invitan a bailar en un momento de feliz atracción, o sea, que el baile es lo mundano. Aquí la musa estrella, por supuesto es el canto, puesto que se trata de una biografía de Edith Piaf, famosísima cantante francesa de mediados del siglo veinte. Por lo que el baile nunca está en la tarima, nunca se ensaya, nunca nada, sólo se da… como la vida misma, pasa y ya. Pero en eso radica lo curioso de la película, la vida de Piaf es una en la que cosas increíbles, y en muchos casos terribles, simplemente se dan, pasan, sin que la protagonista pueda ejercer mucho control sobre ellas; mas sin ellas, sin estos eventos backstage, sería muy diferente lo que surge onstage. Según lo expone la película Piaf lleva la marca de la genialidad no sólo porque tenga una buena voz, unos pulmones que envidiar y todas aquellas características técnicas que se estimen necesarias de un buen cantante, una persona que posea estas cosas es eso: un buen cantante; sino porque supo llevar su vida misma a su arte. Porque el arte se tiende a dar en contextos sumamente específicos y predeterminados (escenarios, museos, etc.), pero la genialidad artística es más una transición, un viaje cíclico entre lo público y privado, que un despliegue de destrezas inusuales (después de todo para eso están los freak shows). Por eso es que a pesar de que su arte se da onstage a final de cuentas, para que sea real, para que llegue, tiene que venir del offstage, de la vida misma que tanto nos cosquillea por las derecha mientras nos punza por la izquierda; y si algo separa a esos grandes artistas (cantantes, bailarines, pintores…) es su capacidad de traducir la vida como experiencia indescriptible y esencia a un lenguaje tan preciso y sensible en su estética que nos escalofría saber que hemos amado tan fuerte como en la canción de “la vie en rose” y aun así nos quedan energías para otra entrega. 

aysha dijo
Bueno despues de leer tu post creo que voy a ver la pelicula. Habia oido hablar de ella pero nunca habia pensado en verla.
Saludos
Aysha
12 Agosto 2007 | 09:17 PM